Del 23 al 30 de mayo de 2026, una caravana de 14 Porsches y 28 apasionados del Club Porsche Montes de Málaga conquistamos las carreteras de la Toscana. Una semana inolvidable de conducción, amistad y paisajes de postal.
Una caravana de amigos, nuestros motores bóxer y algunas de las carreteras más bellas de Europa: así nace este viaje del Club Porsche Montes de Málaga por la Toscana, pensado como una semana inolvidable de amistad, conducción y amor por los viajes. Del 23 al 30 de Mayo de 2026, un grupo de 28 personas a bordo de 14 Porsches de nuestro club nos plantamos en el corazón de Italia para devorar kilómetros de paisajes de ensueño y compartir momentos únicos.
Nuestra ruta comenzó explorando rincones con una magia especial. Desde la espectacular ciudad suspendida de Civita di Bagnoregio, apodada “la ciudad que muere”, hasta las imponentes murallas etruscas de Orvieto y las orillas tranquilas del lago Bolsena. Cada día de este Grand Tour comenzaba con un pueblo de postal y terminaba de la mejor manera posible: con una buena mesa compartida entre amigos, brindando por las curvas superadas y las risas del día.
A medida que avanzaba la semana, el recorrido se adentró en el corazón del Val d’Orcia, declarado Patrimonio de la Humanidad. Nombres míticos como Montalcino, Pienza, San Quirico d’Orcia o Montepulciano nos recibieron combinando colinas onduladas, cipreses perfectamente alineados y algunos de los mejores vinos del mundo. Los 14 Porsches serpenteando por estas carreteras dibujaron una estampa difícil de olvidar, llamando la atención de locales y turistas a nuestro paso.
El itinerario también nos regaló momentos de desconexión y asombro. Pasamos por termas históricas como Bagno Vignoni, con su famosa plaza convertida en una gran piscina termal al aire libre, y nos detuvimos en miradores que parecen diseñados minuciosamente para disfrutar con calma de cada curva y cada horizonte. Hubo tiempo para catar el prestigioso vino Brunello entre viñedos, descubrir pequeños pueblos medievales y vivir la Toscana como se merece: sin prisas, con los cinco sentidos y con el rugido de nuestros motores como la banda sonora perfecta.
Este viaje no ha sido solo una ruta asfáltica: ha sido una experiencia compartida de primer nivel. Un álbum de recuerdos que ya queda escrito para siempre entre amigos que disfrutan conduciendo, charlando en cada parada y celebrando la suerte de poder hacerlo juntos. Las cámaras se llenaron de fotos, los Porsche demostraron su finura en cada tramo y nuestras memorias guardarán para siempre los pueblos de piedra dorada, las curvas perfectas y los lazos que se han estrechado en esta maravillosa aventura italiana. ¡Hasta el próximo Grand Tour!


